Salud, condición física y seguridad.

OBESIDAD E IMAGEN CORPORAL.

La obesidad de los niños se ha convertido en un importante problema de salud en todo el mundo. En Estados Unidos, alrededor de 17% de los niños de entre dos y 19 años son obesos y otro 16.5% tiene sobrepeso (Gundersen, Lohman, Garasky, Stewart y Eisenmann, 2008). La probabilidad de sobrepeso es mayor en los varones que en las niñas (Ogden et al., 2006). Aunque el sobrepeso ha aumentado en todos los grupos étnicos (Center for Weight and Health, 2001), prevalece más entre los varones méxico-estadounidenses (más de 25%) y entre las niñas negras no hispanas (26.5%) (Ogden et al., 2006). Desafortunadamente, los niños que tratan


de perder peso no siempre son los que necesitan hacerlo. La preocupación por la imagen corporal (cómo cree uno que luce) se vuelve un aspecto importante al inicio de la niñez media, en especial para las niñas, y puede convertirse en un trastorno alimentario en la adolescencia (vea el capítulo 11). En un estudio reciente sobre el desarrollo de la imagen corporal de niñas de nueve a 12 años, entre 49 y 55% manifestó insatisfacción con su peso, siendo las niñas de mayor peso las que experimentaban la insatisfacción general más grande (Clark y Tiggeman, 2008).

 Jugar con muñecas físicamente poco realistas, como Barbie, puede ser una infl uencia en esa dirección (vea Investigación en acción). Causas de la obesidad Como se mencionó en capítulos anteriores, a menudo la obesidad es resultado de una tendencia heredada que se agrava por la falta de ejercicio y el exceso de alimentos del tipo inadecuado (AAP Committee on Nutrition, 2003; Chen et al., 2004). 

Es mucho más probable que los niños tengan sobrepeso si sus padres u otros familiares también lo tienen. Otro factor que contribuye es la mala nutrición (Council on Sports Medicine and Fitness y Council on School Health, 2006). Otro culpable son las comidas fuera de casa; se estima que los niños que comen fuera de su hogar consumen 200 calorías más al día que cuando consumen los mismos alimentos en su casa (French, Story y Jeff ery, 2001). Más de 30% de una muestra nacionalmente representativa de niños y adolescentes informó que en un día común consumía comida rápida alta en grasa, carbohidratos y azúcares (Bowman, Gortmaker, Ebbeling, Pereira y Ludwig, 2004). A menudo, los niños con sobrepeso muestran sufrimiento emocional y para compensar se permiten golosinas, lo que empeora todavía más sus problemas físicos y sociales. La inactividad es un factor importante en el marcado aumento del sobrepeso. 

Los efectos adversos de la obesidad para la salud de los niños son similares a los que enfrentan los adultos. Esos niños están en riesgo de desarrollar problemas de conducta, depresión y baja autoestima (AAP Committee on Nutrition, 2003; Datar y Sturm, 2004a; Mustillo et al., 2003). Por lo general desarrollan problemas de salud entre los que se incluyen alta presión sanguínea (que se revisa en la siguiente sección) y niveles elevados de colesterol e insulina (AAP Committee on Nutrition, 2003; NCHS, 2004; Soroff et al., 2004). La diabetes infantil, que se revisa más adelante en este capítulo, es uno de los principales resultados del incremento en las tasas de obesidad (Perrin, Finckle y Benjamin, 2007). A menudo, los niños con sobrepeso muestran sufrimiento emocional y para compensar se permiten golosinas, lo que empeora todavía más sus problemas físicos y sociales. La Asociación Nacional de Consejos Estatales de Educación (National Association of State Boards of Education, 2000) recomienda 150 minutos semanales de educación física para los alumnos de primaria, pero la escuela promedio sólo ofrece de 85 a 98 minutos cada semana (National Center for Education Statistics [NCES], 2006a). Sesenta minutos adicionales de educación física a la semana en el jardín de niños y primer grado podrían reducir a la mitad la cantidad de niñas con sobrepeso a esa edad (Datar y Sturm, 2004b). En un estudio longitudinal realizado con 1 456 alumnos de primaria de Victoria, Australia, se encontró que a los 10 años el funcionamiento físico y social de los niños clasifi cados como obesos o con sobrepeso estaba rezagado en relación al de sus compañeros (Williams, Wake, Hesketh, Maher y Waters, 2005).

Comentarios